Llevamos mucho tiempo hablando de tecnologías como el Big Data, Smart Data, Dark Data, Dirty Data y mil más que ya, por el tiempo que llevamos hablando de ellas, creemos que entendemos y manejamos a la perfección, pero nunca está de más volver al detalle para recordar que es y de qué hablamos cuando nos referimos a ellas.

En este caso, vamos a retomar los conceptos del Big Data y aclarar todas las dudas:

  • ¿Qué es el Big Data?

El Big Data es una nueva tecnología que permite analizar grandes cantidades de datos de una forma rápida y eficaz de fuentes muy diversas. Una parte se recogen sobre nuestras llamadas telefónicas, transacciones bancarias, pagos con tarjeta o búsquedas en Google o movimientos a través de las señales GPS procedentes de nuestros teléfonos móviles.

Otros los generamos de forma voluntaria cuando publicamos entradas y enviamos mensajes en blogs y redes sociales. Por último, la ciencia y la recolección de información procedente de sensores que monitorizan los objetos, incluso nuestros teléfonos móviles, constituyen las otras dos grandes fuentes de datos.

  • ¿Para qué sirve?

El análisis de los datos permite encontrar relaciones entre datos que, a primera vista, parecen no tener nada en común y puede beneficiar a las empresas, las organizaciones y el público en general, porque les permite detectar patrones, tendencias y correlaciones para poder tomar decisiones informadas. Es una herramienta muy útil para detectar correlaciones leves que pueden perderse al analizar conjuntos de datos más pequeños para realizar diagnósticos y pronósticos fiables en numerosas áreas.

  • ¿En qué ayuda a particulares y empresas?

En el ámbito empresarial se produce una presión tecnológica como consecuencia de la generación automática y masiva de datos y del consecuente riesgo de perder competitividad si no se explotan adecuadamente cuando el resto de empresas competidoras del sector sí que lo hacen. Un ejemplo de este tipo de presión es la utilización de métodos de predicción de bajas de clientes en el sector de las telecomunicaciones.

El Big Data también puede ayudar al ciudadano de a pie. Los Gobiernos pueden utilizar los datos sobre nuestras búsquedas en Google o nuestras interacciones en las redes sociales para proporcionar un mejor servicio y abordar problemas relacionados con la sanidad, el empleo, la prevención de catástrofes y el terrorismo. En EEUU se ha utilizado para predecir terremotos, las tasas de para, para reducir índices de criminalidad y para seguimiento de epidemias. Asimismo, también tiene aplicaciones relacionadas con el medio ambiente.

  • ¿Plantea algún dilema ético?

Plantea cuestiones éticas como la privacidad, la transparencia, la pérdida de identidad, la discriminación o el castigo anticipado. Respecto a la privacidad, es importante abordar la cuestión de quién es el dueño de los datos que se analizan. Por ejemplo, ¿Quién es el dueño de los datos que se recogen sobre nuestras llamadas telefónicas? ¿Pertenecen a la persona que llama, a la compañía telefónica o a cualquier agencia de inteligencia gubernamental que pueda acceder a ellos? Además, gran parte del valor de los datos suele estar en usos secundarios distintos de aquellos para los que se recogieron inicialmente. Por tanto, existe el riesgo de que los datos se analicen con fines que los sujetos de los datos ni conocen, ni aprueban. Además de proteger la privacidad también es necesario que exista transparencia para que los particulares tengan acceso a los datos que se recogen sobre ellos.

  • ¿Cuándo se inventó?

Desde hace tiempo la administración y las empresas han guardado información acerca de los ciudadanos pero no contaban con la capacidad de procesar tal volumen de información. El Big Data surge gracias a la bajada en los costes de almacenamiento, al aumento en velocidad de procesamiento y la aparición, a principios de este siglo, de la computación paralela masiva y de software.

  • ¿Por qué despierta interés empresarial?

Firmas como Google o Amazon son referentes en cuanto a uso de esta tecnología y son quienes están mostrando las capacidades y ventajas que pueden obtenerse de su uso adecuado. El éxito de esta tecnología genera un interés en firmas de menor tamaño que, debido a la caída en los costes, optan por invertir y desarrollar nuevos servicios para rentabilizar ese activo y abrir nuevas vías y modelos de negocio.