El Big Data se utiliza cada vez con más frecuencia para optimizar los procesos de negocio en las empresas.

Se hace evidente la necesidad de las empresas de contar con mayor capacidad de almacenamiento y velocidad en el tratamiento de la información. Esto abre todo un mundo de posibilidades  en el campo del análisis predictivo de la información, que pueden dar lugar a nuevos puntos de vista sobre modelos de negocio o de procesos.

Los clientes cada vez empiezan a exigir mas en este campo y las empresas  deben invertir en el mismo aprovechando esta nueva tecnología en sus procesos de negocio. El objetivo principal es permitirles agilizar la toma de decisiones, que ya se produce al instante, a fin de detectar deficiencias, oportunidades y reaccionar o anticiparse a las demandas del mercado.

En un estudio reciente de OBS Business School, ‘’El 65% de las empresas cree que el uso del Big Data es básico para subsistir y hasta más importante que su producto. Sobre todo reconocen su impacto en la cuenta de resultados de 2016 donde el 72% de las empresas obtuvo un 8% más de beneficios y un 10% menos de pérdidas’’.

¿Qué puede aportar el uso del Big Data a tu empresa?

Hoy en día siguen apareciendo continuamente nuevas aplicaciones del Big Data en todos los sectores y a todos los niveles dentro de una empresa.

  • Ventas: los datos ayudan a comprender mejor a los clientes, conociendo sus hábitos de consumo, historial de compras y hasta su localización. Es posible identificar fácilmente los clientes potenciales y diseñar ofertas personalizadas.
  • Fidelización de clientes: analizando la información de las llamadas o mails al servicio de atención al cliente es posible diseñar campañas de fidelización para atender necesidades y reducir las reclamaciones.
  • Reputación online: Saber en tiempo real si el producto o servicio tiene un problema que pueda perjudicar la imagen de la marca y actuar rápidamente.
  • Marketing: un buen análisis de datos permite ajustar y reducir de manera considerable los costes de las acciones de marketing y mejorar su eficiencia. Analizar el comportamiento de los clientes en el entorno digital antes y después de las acciones  permite elaborar una estrategia basada en resultados.
  • Financiación: los bancos utilizan cada vez más información propia y pública de múltiples fuentes para poder evaluar la cuota de cartera, solvencia y momentos de oportunidad a la hora de la financiación.
  • Operaciones: es posible reducir los costes y aumentar la eficiencia de los procesos. Por ejemplo, elaborar el presupuesto de una forma más eficiente mejorando el flujo de caja y abriendo nuevas líneas de productos.
  • Logística: tener un control del inventario en tiempo real supone un gran ahorro y la posibilidad de ofrecer un mejor servicio al cliente.
  • Seguridad: identificar previamente las vulnerabilidades de seguridad que se pueda tener evitando la fuga de datos sensibles e información confidencial son beneficios que pueden ahorrar muchos costes a las empresas.
  • Detección del fraude: las búsquedas de correlación en tiempo real o la detección de anomalías pueden identificar fraudes y alertar sobre ellos cuando ocurran en la organización. Actúa para evitar el fraude antes de que afecte al balance final.

Toda iniciativa en el uso del Big Data tiene que resolver una necesidad clara de negocio. Es decir, no es el fin, sino el medio para extraer el valor de los datos y traducirse en acciones concretas.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los clientes cada vez son más exigentes. Aceptan “conscientemente” compartir su información de forma gratuita con tu empresa y esperan a cambio obtener beneficios. Demandan que una empresa sea cercana, que conozca bien sus necesidades y que sea muy ágil a la hora de darle soluciones.

La carrera por adaptarse mejor y más rápido a este nuevo entorno ya ha comenzado y los datos representan un activo empresarial vital para la supervivencia. Con la tecnología y talento humano necesario, el Big Data puede transformarse en una ventaja competitiva para cualquier empresa.

Una de las preocupaciones de las empresas a la hora de usar el Big Data es la seguridad de los datos y su legislación al respecto.

Desde EOI explican que la legislación española concede a las empresas la venta de datos siempre que no identifique al cliente, a menos que haya dado su consentimiento. Por tanto, “es lícito usar esta información para configurar públicos objetivos, campañas o promociones’’.

Según las nuevas reglas europeas en materia de protección de datos de 2016 se protegerá aún más los derechos de los ciudadanos europeos. Está previsto que se regule el derecho al olvido, se cree la figura del supervisor europeo (una Agencia UE de protección de datos), se regulen las redes sociales y se cree la figura del Data Protection Officer, (agente encargado de hacer cumplir la ley en las empresas).

Centrándonos en la normativa de protección de datos, observamos que las diferencias entre Europa y EE.UU parecen a simple vista insalvables, mientras que en Europa tenemos una concepción de protección de datos paternalista y donde la máxima ‘el ciudadano es el propietario de sus propios datos’ es predominante, en EE.UU ocurre exactamente lo contrario. En Europa existe una autoridad que vigila el cumplimiento de la protección de datos, en los EE.UU no existe tal agencia ni autoridad que los controle y además en Europa se protege la privacidad y datos personales de todo ciudadano, mientras que en los EE.UU sólo se aplica a la privacidad de los ciudadanos estadounidenses.

Aunque las diferencias entre ambos ordenamientos puedan parecer hoy por hoy insalvables, ya hay precedentes de aproximación de legislaciones entre Europa y EE.UU.

En conclusión, el uso del Big Data por parte de las empresas no es solo la labor de extracción de datos, sino aplicarlos de manera eficiente para beneficio de sus procesos de negocio. Todos  los organismos coinciden en que el principal  reto en el uso de los datos es garantizar la privacidad. Y una vez superada la parte legislativa se plantearían otros dos nuevos retos como el gobierno de los datos y definir claramente su uso final.