La Transformación Digital supone no solo un cambio a nivel tecnológico, sino que debe traer aparejado un cambio en la cultura de las empresas, para obtener el máximo rendimiento de todos los recursos implicados en esta transformación.

La tecnología asociada a este proceso de transformación digital, permite la mejora de la eficiencia corporativa, gracias a posibilidades como la automatización de procesosel software o herramientas en la nube o el uso de redes sociales para la comunicación interna.

Esta tecnología permite una gran facilidad en el intercambio de información, lo que facilita la aparición de un entorno de colaboración entre todas las áreas de la empresa.

Algunos de estos cambios, que ya resultan de uso habitual en todas las empresas son:

Acceso a la información multidispositivo y en la nube.

Automatización de procesos, que permiten aumentar la productividad de los empleados y contar con una información actualizada y disponible para cualquier departamento de forma instantánea.

Herramientas de comunicación corporativa, que permiten que todas las áreas estén alineadas en cada proyecto reduciendo notablemente los tiempos de tramitación.

Adaptarse a estos cambios, en ocasiones no resulta sencillo para las empresas, en especial para aquellas con estructuras mayores.  Se hace necesaria la búsqueda de nuevos perfiles que lideren el cambio, siendo capaces de aprovechar las ventajas que les ofrece el entorno digital, y simultaneando éstas con formación específica en aquellas herramientas o habilidades para sus equipos.

Se necesitan perfiles que puedan liderar a todos los departamentos de la empresa en la transformación digital, centralizando la toma de decisiones y definiendo los recursos, tanto humanos como materiales, para lograr el cambio cultural que supone adaptarse a la transformación digital .

Esta transformación  interna de las empresas, que alcanza a todos sus departamentos, es la cara menos visible de la transformación digital de cara a los clientes. Los nuevos modelos de consumo han transformado el mercado que exige servicios y productos basados en la tecnología y que estén disponibles “en el momento adecuado, en el sitio adecuado” Es decir, los clientes exigen personalización, flexibilidad y rapidez, y lo exigen porque saben que la tecnología permite que sea así.

La adaptación a esta transformación supone grandes beneficios en la empresa. Según un estudio a nivel mundial elaborado por Coleman Parkes en colaboración con CA Technologies, cabe destacar:

-Mejora de los resultados financieros y de la rentabilidad gracias a la implementación de la tecnología.

-Reducción de costes gracias a herramientas en la nube que aumentan la eficacia de los empleado hasta un 39%, debido a la reducción de tiempos en la toma de decisiones, aumentando además la satisfacción del cliente

-Mejora de la experiencia de clientes, llegando a elevar hasta un 33% los niveles de retención de clientes.

Empleados especializados que se sienten atraídos por las oportunidades laborales ofrecidas y por la propia cultura corporativa.

Para ser competitivas las empresas deben ser lo más flexibles y permeables al cambio posible. Sólo en los últimos 10 años, ha habido más avances tecnológicos que en todo el siglo XX, y quién sabe los que quedan por venir, y el ritmo al que se producirá esta transformación. En estos momentos adaptarse al cambio es una carrera para aumentar la capacidad competitiva de las empresas.

María Anaya