La digitalización de las empresas, el uso de la tecnología y los nuevos canales de comunicación, generan nuevos escenarios legales donde las reglas están aún por definir. ¿A qué retos legales se enfrentan las empresas debido a la transformación digital?

La transformación digital ha obligado a los negocios y organizaciones a adaptarse al nuevo entorno digital, trayendo consigo la aparición de servicios como la nube, intranet o las redes sociales. Este panorama ha obligado a las empresas a afrontar nuevos retos en el ámbito legal en torno a la seguridad del almacenamiento, gestión y uso de los datos de clientes y empleados, y la garantía de comprobación de la identidad de los usuarios para gestiones críticas como pagos u otros.

Algunos de los aspectos más importantes a tener en cuenta a este respecto son:

  • La ubicación de las empresas: Gracias a la transformación digital ya es posible vender en todo el mundo a través de internet, y esto supone un nuevo reto legal para las empresas que deben trabajar por ofrecer una mayor seguridad de compra en la red, material con copyright en el entorno digital, la gestión de los sistemas de pago y la legalidad de los contratos electrónicos.
  • Seguridad de la información ante el uso de herramientas o soluciones como el Cloud computing, que supone el almacenamiento de información y datos en un entorno de terceros, no controlado por la empresa.
  • Uso de la información: Uno de los retos legales al que se enfrentan las empresas es la de asegurar que el los datos no se usen de forma indiscriminada y no autorizada.
  • Seguridad de la identidad: Garantizar la comprobación de la identidad de los usuarios supone un nuevo reto para las empresas que deben asegurar que los datos de sus usuarios son protegidos, implementando los mecanismos de seguridad necesarios tanto técnicos como administrativos para evitar, por ejemplo, que alguien firme contratos en nombre de la empresa sin autorización.
  • Propiedad intelectual: La capacidad de comunicación multidireccional que facilita la tecnología ha generado nuevas figuras como la del usuario que consume y produce contenidos. Este hecho plantea múltiples retos en lo que respecta a la gestión de la propiedad intelectual, sobre todo la de aquellos contenidos que se publican en las redes sociales o en otras plataformas digitales donde un usuario puede asumir la autoría de un contenido que no le pertenece.

Todavía queda mucho por venir, ya que los avances tecnológicos nos anuncian retos legales, incluso morales, mucho más complicados que los actuales. La inteligencia artificial, la ingeniería genética, e incluso los coches sin conductor suponen una realidad empresarial muy diferente y que deberá ser controlada hasta en el más mínimo detalle.

Borja Fernández.