De un tiempo a esta parte parece que no hay otra tecnología más disruptiva que la de la “nube”. Se ha puesto de moda que todos los fabricantes y todas las soluciones o tienen servicios en la nube (y normalmente en su nube) o no forman parte del espectro tecnológico.

Progresar es primordial para cualquier empresa, pero siempre hay que hacerlo sin perder de vista la realidad que genera el negocio (o sea, lo que genera el dinero del que se come). Es por esto que a la hora de decidir sobre si se ponen servicios en la nube hay que tener claro lo que se gana…y lo que se pierde. Hay multitud de empresas que nos aturden con su insistencia en que migremos a sus soluciones en nube si bien no siempre es lo óptimo, ni mucho menos.

A continuación mostraré una lista de “pros” y “cons” desde un punto de vista real al ser impulsor de muchas de estas prácticas.

Evolución de la tecnología

PROS: Es muy probable que cuando “subimos” una solución a la nube estemos liberados de ver si tiene los últimos parches y las últimas actualizaciones. No tenemos que soportar internamente el gasto de que el nuevo software necesite de unos servidores de mayor capacidad o el alojamiento necesite de ser aumentado, bien en memoria bien en CPU. Todo lo dejamos a nuestros partners de “la nube”.

CONS: Cuando se planifica un servicio o solución en la nube se debe tener muy clara la escalabilidad y finalidad de la solución. Cuántas soluciones “temporales” se vuelven definitivas y lo que era un piloto se convierte en la plataforma final. Hay que aclarar la escalabilidad real que tendremos si al final la solución en la nube se nos queda pequeña y hay que migrar a máquinas o soluciones virtuales más grandes. A veces la transición no es fácil o incluso no existe, teniendo que partir desde cero con reinstalaciones cuando creíamos que la solución en nube nos iba a liberar de estos traumas.

Ahorro de costes directos e indirectos

PROS: Con una solución en la nube nos quitamos de los “CAPEX”, inversiones y demás dineros” necesarios para poner soluciones en marcha. Solamente necesitamos de una tarjeta de crédito y pagaremos cómodamente cada mes lo que hayamos consumido. Además, si la plataforma donde están nuestros datos es crítica tendremos a nuestra disposición servicios adicionales tipo réplica, backup, etc por los que de otra manera hubiéramos tenido que hacer un desembolso. Por otra parte nos ahorraremos gastos que llamaremos “tradicionales” tales como espacios en datacenters, electricidad, refrigeración, etc.

CONS: Cuidado, aquí SIEMPRE hay que leer la letra pequeña. Los costes ocultos pueden ser innumerables y lo que era un proyecto económico sobre el papel nos puede llevar a la ruina con los costes que no habíamos previsto, siendo principalmente el de las comunicaciones. Cuando tenemos nuestros servidores en nuestro datacenter los datos discurren de manera local, por nuestros cables y fibras. Sin embargo hay muchos proveedores de nube que cobran tráfico de entrada y salida en su nube, tráfico entre servidores alojados, tráfico de cliente de entrada/salida y un largo etcétera que pueden llegar a hacer que el coste de la virtualización en la nube sea el menor de nuestros costes…y nuestros problemas. Adicionalmente hay que tener en cuenta que para que ciertas aplicaciones funcionen “normalmente” la velocidad, retardo y jitter de las comunicaciones debe ser baja, por lo que lo mismo tenemos que contratar comunicaciones directas con terceros (proveedores de telecomunicaciones) que tendrán “peering” (comunicación directa de alta velocidad”) con los proveedores de nube. Ni que decir tiene que dichos terceros cobrarán adicionalmente por que usemos sus redes directas.

Servicio evaluado todos los meses

PROS: Normalmente se paga mes a mes con lo que eres un cliente que no está fidelizado. El proveedor de servicios te debe “conquistar” todos los meses o realizar actos que le permitan mejorar la experiencia del cliente y por ello puedan garantizar tu continuidad como subscriptor. Un mal servicio y, probablemente, la salida de ese proveedor de nube esté más cerca de lo que parece.

CONS: No siempre es sencillo el salir de un proveedor de servicios en nube. De nuevo, la letra pequeña y las penalizaciones están a la orden del día. Intentar sacar los datos antes de un tiempo suele acarrear un incremento en el recibo final por tráfico de red. Adicionalmente muchas veces el traspasar los datos de una solución en nube a una interna no es fácil pues a lo mejor la máquina sí que era del proveedor pero los aplicativos que corrían por encima eran del cliente y no hay plan de migración como tal. El problema que sufren muchos es que suben a la nube sin un plan de “marcha atrás” en caso de desastre. Al fin y al cabo piensan “¿no queríamos migrar a la nube para no tenernos que preocupar de actualizaciones, backups, etc…?”…pues eso.

Ventanilla de atención 24×7

PROS: Normalmente los servicios en nube tienen un número de atención que funciona las 24 horas del día. Ante cualquier circunstancia o problema puedes llamarles y te lo intentarán solucionar. Además, como su negocio es la nube, siempre tendrás la oportunidad de ver servicios nuevos asociados que te pueden resultar interesantes para que tu red siempre esté disponible y les puedas ofrecer a tus clientes lo último.

CONS: El que puedas llamar a cualquier hora no significa que el problema que tengas en tu plataforma se vaya a solucionar con la misma rapidez. NADIE tratará tus sistemas y tus problemas con tanto cariño ni rapidez como lo hará tu propio equipo IT. Además, es probable que cuando firmaras el contrato en la nube éste incluyera una serie de SLAs y recuerda, los contratos suelen ser redactados por personal legal que, cariñosamente, saben cómo buscar las vueltas. No es lo mismo “atención inmediata” o “respuesta al incidente en las siguientes dos (o X} horas a la puesta en conocimiento de la incidencia por parte del centro de soporte” que “resolución inmediata”. Con las primeras frases te garantizo que tus sistemas pueden estar caídos durante horas, siempre dentro de la legalidad y de la atención 24×7 que habías firmado.

Seguridad

PROS: Todos, y digo todos los proveedores de “cloud” invierten ingentes cantidades de dinero con el fin de asegurar que los datos de sus clientes están seguros. Normalmente será de las primeras cosas que mencionen cuando intenten seducirnos con la idea de la nube. El que más y el que menos tendrá innumerables medidas de control, de acceso, de auditoria y certificaciones mil para demostrar que es así, y yo los creo.

CONS: La pregunta de siempre: ¿dónde están mis datos? Normalmente ya era complicado el decirle a un cliente que sus datos los íbamos a utilizar y albergar en una solución de nube…externa, pero si a eso le sumas que muchas veces dichas soluciones para ciertos servicios no está habilitados en todos los países, eso hace que los datos tengan que estar alojados en terrenos fuera de tu país natal. Adicionalmente, dependiendo del proveedor, tus datos serán accesibles en caso de que “alguien” judicialmente les quiera echar un vistazo si se les ocurre pensar que eres sospechoso…aunque no lo seas ni tengas nada que ocultar, y no podrás hacer nada contra ello ni tampoco serás consciente de que lo están haciendo… encriptar es la solución. Adicionalmente hay una tendencia en el “Crime-as-a-service” por el cual dejar sin funcionalidad a ciertos proveedores de soluciones en nube o intentar el acceso a sus recursos es algo que se intenta de manera habitual. Consejo: Alberga fuera de tus sistemas lo que no sea “core” para tu negocio y el resto lo gestionas en tu “nube privada”.

La nube no es buena ni mala

Hay que decir que no hay tecnología o solución buena ni mala, todo depende de la finalidad para la que se asocie. Normalmente el fracaso de una tecnología no viene derivado de que estuviera mal en su incepción, sino que se ha hecho un mal uso de ella. Adicionalmente, hay gente que se “sube al carro” de lo nuevo y lo aplican para todo, como el mal doctor que aplica la misma terapia para todos los pacientes…la nube es lo mismo.

 

Fernando Rodríguez López

Director de Tecnología & Sistemas España – Comdata Group